De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
Burro empinado, por hombres es contado.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Ir de capa caída.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Pájaro viejo no entra en jaula.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
Gente pobre no necesita criados.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
No al moco, sino donde cuelga.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
No hay peor ladrón que el de tu misma mansión.
No le pidas peras al olmo.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Las grandes penas no se quejan.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Las penas no matan, pero rematan.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Donde tengas la olla no metas la polla.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
La fantasía es la loca de la casa