Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
Si tu vida ha sido una comedia, tu matrimonio será un drama.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Contra gustos no hay nada escrito.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Dos no discuten si uno no quiere.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.