Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Creer a pie juntillas.
Amanecerá y veremos.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Cada día sale el sol, se vea o no.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Todo es según el cristal con que se mira.
Necesitado te veas.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Confía en lo que ves
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Antes doblar que quebrar.
Para hacerse especialista, hay que quemarse la vista.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Dichosos los ojos que te ven.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
No tientes al diablo que lo veras venir.
El que ama, teme.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
A creer se va a la iglesia.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Mucho ojo, que la vista erro.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
La belleza está en los ojos de quien mira.
La experiencia no se fía de la apariencia.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Nunca falta de que reírse.
Bien juega quien mira.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.