Mujer sin varón, ojal sin botón.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Entre más viejo más pendejo.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
No hay quinto malo.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Tal para cual.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
El hombre pone y la mujer dispone.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
De airado a loco va muy poco.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
El que se apura, poco dura.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Tal padre, tal hijo.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
No siempre es mejor el que más te gusta.
Cada uno con su humo.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
De oveja negra, borrego blanco.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Mejor solo que mal acompañao.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Abril, uno bueno entre mil.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
A dineros dados, brazos quebrados.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
No llega antes el que más corre si no el que menos tropieza.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Non se pode mamar e asubiar.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.