Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
A carne de lobo diente de perro.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El mal para quien lo fuere a buscar.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Ira no obra Justicia.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Ama a tu amigo como a ti mismo
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Cada hombre deja sus huellas.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.