Un protector es como un manto.
Los hombres son mejores que su teología
La tierra será como sean los hombres.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Amar a todos, confiar en nadie.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
El que da, recibe.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Hasta la muerte, todo es vida.
No hay madre como la de uno mismo.
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
El que tiene tierra, tiene guerra.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
La vida es la novia de la muerte.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
El amor materno es el bien más grande de la vida, de esta forma cada uno, por muy pronto que muera, participa del bien mayor
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Amigo de todos, loco con todos
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Aquel que guarda siempre tiene.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
¿Quién con una luz se pierde?
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.