Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Iglesia, o mar, o casa real.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
En arca abierta, el justo peca.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Desee bien, sea bueno.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
La vida es así, y el día es hoy.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
El diablo nunca duerme.
A quien mucho tiene, más le viene.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Para sabio Salomón.
El tiempo todo lo cura
Quien siempre adula se quema las mangas
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
El fraile, la horca en el aire.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Adorar al santo por la peana.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
A quien vela, todo se le revela.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
A quien presta nada le resta.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Para creer hay que querer creer
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
De lo bendito, poquito.
El diablo es puerco.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Detrás de la Cruz está el Diablo.