Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Ponerse la tapa en la cabeza
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Pereza no alza cabeza.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Aun el león se defiende de las moscas.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Al pez, una vez.
Cuando masques, no chasques.
El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.
Componte para el marido y no para el amigo.
Un protector es como un manto.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Pan no mío, me quita el hastío.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
El tiempo es el mejor consejero
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
Andar con pies de plomo.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Las arrugas son la tumba del amor
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
El río se llena con arroyos pequeños.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Una palabra deja caer una casa.