El pan comido, hace al que lo da amigo.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Unos tanto y otros tan poco.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Más peligroso que mono con navaja.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Las damas al desdén , parecen bien.
A la noche putas y a la mañana comadres.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
La marcha instruye al asno.
Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Como canta el abad responde el monaguillo.
De la boca del ladrón, todos lo son.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Lo que no está prohibido está permitido.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Estás más perdido que un juey bizco.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
A mucho vino, poco tino.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.