Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
Aun el león se defiende de las moscas.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.
Al pez, una vez.
Cuando masques, no chasques.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
Un protector es como un manto.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Componte para el marido y no para el amigo.
Hombre amañado, para todo es apañado.
El tiempo es el mejor consejero
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Pan no mío, me quita el hastío.
No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Andar con pies de plomo.
El río se llena con arroyos pequeños.
Las arrugas son la tumba del amor
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Lo bien hecho bien parece.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.