Cada fracaso nos hace más listos.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
La sal no dice de sí misma que es salada.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
El dinero hace al hombre entero.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Ni guinda chupada, ni moza besada.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
El amor no se mendiga, se merece.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Perdona el error, pero no lo olvides.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Entre bueyes no hay cornadas.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Para pan y pescado, chocho parado.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
La sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
El rico nunca está satisfecho.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Mejor caminar con quien se ama que descansar con quien se odia
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.