Un asno no aprecia compota de frutas.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Pasado mañana, mañana será ayer.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Esto está en chino.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Quien cede el paso ensancha el camino.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Quien pisa con suavidad va lejos. Proverbio Irlandés
Chico de plaza, chico de mala raza.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Hable el sabio y escuche el discreto.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Le dijo la sartén al cazo.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
La tierra será como sean los hombres.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
De la nieve no sale más que agua
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.