Amor con casada, vida arriesgada.
El primer deber del amor es escuchar.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Dejar al gato con el pescado.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Cuanto más primos, más adentro.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Cada uno dice quién es.
Si al pez le gusta el agua, el agua tratara bien al pez.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Honra sin provecho la digo pecho.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
La cara del santo hace el milagro.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
La fe no tiene miedo.
Puerco que no grita cuchillo con el.
El hombre haragán trabaja solo al final.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
Cada arroyo tiene su fuente.
El hambre es la mejor salsa
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Negocios de puercos, puerco negocio.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Dios castiga sin palo ni piedra