Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
La monotonía genera aburrimiento
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
Al tonto se le conoce pronto.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
La reputación dura más que la vida.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Cada gusto cuesta un susto.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
No todos los que van a la iglesia son santos
Amor de amos, agua en cestos.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Buena es la costumbre en el bien.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Piedra que rueda, no crea moho.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
A bestia loca, recuero modorro.
No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo.
Gente parada, malos pensamientos.