Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
No te asombres por poca cosa.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
Al loco y al toro, dale corro.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Dos capitanes hunden la nave.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
El diablo es puerco.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
La gente discreta, no suelta la jeta.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
El que nada duda, nada sabe.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Piensa la araña que todos son de su maña.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Al rebuznar se verá quien no es león
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Idos y muertos, olvidados presto.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
Arandino, borracho fino.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Detrás de la mala suerte viene la buena.