El que mal se maneja, despacio padece.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Todas las cosas pasan como el viento.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
El agua va siempre al río.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Si quieres saber como es tu amigo, túmbate al borde de un camino y simula que estás borracho.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Bien te quiero y mal te hiero.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Buen moro, o mierda u oro.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Los casados, casa quieren.
El ídolo adulado pronto ennegrece
No siempre huye el que vuelve la espalda
Siempre habla quien menos puede.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Cada pardal a su espigal.
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
No conviertas en amigo al que has vencido
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Mal me huele, quien mucho huele.
Elige tu compañía antes de sentarte.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
No son hombres todos los que mean en la pared.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Alabanza propia, mentira clara.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.