Como se vive, se muere.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Descuelga al ahorcado y por él serás colgado.
Alábate pato que mañana te mato.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
O faja o caja.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
Cama de novios no la tienen todos.
Sopas y morder, no puede ser.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Agua de mañana, o mucha o nada.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
El amor no hace hervir la olla
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
Madre dispuesta, hija vaga.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Ambicioso subido, pronto caído.
Pan no mío, me quita el hastío.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Casa hecha y mujer por hacer.
Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Donde va el mar, que vayan las arenas.