El que no está contra ti, está contigo.
Caro compró el que rogó.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Limosnero y con garrote.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Mucho saber, menos ignorar es.
Un loco hace ciento.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Eso no te lo despinta nadie.
El que se escusa, se acusa.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Tiene suficientes riquezas el que no pide prestado ni tiene que adular a nadie.
Si quieres adquirir conocimientos, hazte el ignorante.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
La cuña que más aprieta, palo es de la misma horqueta.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Marido celoso, viejo mañoso.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Hay que dejar ir al mundo como va
No hay bestia que no brame en su guarida.
Tiene el sartén por el mango.
No da, ni dice donde hay.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
El que se queja, sus males aleja.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Dádiva forzada no merece gracias.