La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
En guerra avisada no muere gente.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Cabra manca, a otra daña.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
Agua corriente, no mata gente; agua estancá, la matará.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Males comunicados, suelen ser remediados.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Cuanto más violento es el amor, más violento es el dolor
El amor corrompe los corazones puros y purifica los impuros
Siempre es pobre el codicioso.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Puta me veas y tú que lo seas.
Hoy arreboles, mañana soles.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
El ducado nunca huele a robado.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Nada con nada, total nada.
En que poco agua te ahogas.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Con la boca es un mamey.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.