Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
A cada ollaza su coberteraza.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Cuando el labrador cava la huerta, más alto tiene el culo que la cabeza.
Ayatola no me toques la pirola.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
El amor hace salir alas
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
El bambú por dentro está vacío y le cuelgan las hojas
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
Lambiendo culos subió Miguel, y ahora le lamben el culo a él.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Casa de Dios, casa de tos.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Este se mete como Juan por su casa.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
La primera cucharada de sopa siempre es la más deliciosa.