La práctica vale más que la gramática.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Andar y callar, eso es negociar.
Deja la h de ayer para hoy.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Por el interés te quiero Andrés.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Cabeza grande y gran cabeza, son dos cosas muy diferentes.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Dar el consejo y el vencejo.
Juicios tengas, y los ganes.
El primer amor nunca se olvida
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Quien baila y canta, su pena espanta.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Juntos pero no revueltos.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Camino malo se anda ligero.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.