Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Con dinero baila el perro.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
La admiración alaba, el amor es mudo
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Juicios tengas, y los ganes.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Dicen que la educación se mama.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Cada palito tiene su humito.
No hay mayor tontería que reñir.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
El viejo que se cura, cien años dura.
Al gorrino y al melón, calor.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Por do salta la cabra salta la que mama.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].