Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Vive y deja vivir.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Hombre chico, pensamientos grandes.
Más fea que una patada en la canilla.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Difama, que algo queda.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Apaga la luz, Mañosón!
Voz del pueblo, voz del cielo.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Quien da el consejo, da el tostón.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Hay gustos que merecen palos.
De refrán y afán pocos se librarán.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Quien siempre adula se quema las mangas
De la boca del ladrón, todos lo son.