Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Quien hace preguntas no es tonto.
El mono sabe el palo al que trepa.
De padres bocois hijos cubetas.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
La cortesía exige reciprocidad.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
El pez grande se come al chico.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Más vale que sobre que no que falte.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Quien bien ata, bien desata.
Buena es la nieve, sí en enero viene.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
La lengua es el azote del culo.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Real ahorrado, real ganado.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Dan darán, dicen las campanas.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
De los muertos no se hable sino bien.
El amor gobierna su reino sin espadas.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Al asno lerdo, arriero loco.