Día martes, ni te cases ni te embarques.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
Es tan torcido que hasta los perros lo orinan.
El perezoso siempre es menesteroso.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Da un dátil al pobre y disfrutarás de su verdadero sabor
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
El que no ama, no se desilusiona.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Abril concluido, invierno ido.
El avariento nunca está contento.
En Agosto trilla el perezoso.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Adonde va el violín, va la bolsa.
El que adelante no mira, atrás se queda.
El amor no se compra con dinero.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
El sentido común es, el menos común que ves.
O Cesar, o mierda.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
A gran arroyo, pasar postrero.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Mal se cuece olla que no se remece.
El que las hace, las imagina.
Zapato que aprieta, no me peta.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
A la fuerza ahorcan.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
No todo es miel sobre hojuelas.
De los celos, se engendran los cuernos.
Pedir las perlas de la virgen.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Dios no se queda con nada de nadie.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Jugar la vida al tablero.