Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Confía en lo que ves
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Si existe, se ve
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Un viejo amigo es una eterna novedad
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Más ordinario que una vaca con pedal.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
El tiempo lo arregla todo
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Tenés cola que te machuquen.
Demasiada alegría es dolorosa
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Boca abierta, dientes de oro.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
El que la sigue la consigue.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Amor con casada, vida arriesgada.
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
Dichosos los ojos que te ven.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Dulce y vino, borracho fino.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Cuanto más se ama menos se conoce
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.