Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Del monte sale, con que se arde.
En casa de los tíos ella es la tía.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Le puso el dedo en la llaga.
Mal se juzga al caballo desde la silla
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Haz buena harina y no toques bocina.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Demasiada alegría es dolorosa
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
El trabajo es la ley y a todos agita.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Agua que corre, nunca mal coge.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Casa hecha, bolsa deshecha.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.