Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
El buen general sabe vencer, pero también sabe no abusar de su victoria.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
De la nieve no sale más que agua
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
La verdad siempre sale a flote.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Socorro tardío, socorro baldío.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
Santo que no es visto no es adorado.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Para que quiere cama el que no duerme.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
El que más hace, es el que menos merece.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Más vale bien amigada que mal casada.
En cualquier sitio se cuecen habas.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
El que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Alabar y callar para medrar.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Boda y mortaja, del cielo baja.
El follo del santo, no hiede tanto.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Tierra por medio, para poner remedio.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
El llanto sobre el difunto.
Pobre pero honrado.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.