Buena vida, arrugas tiene.
Habla directamente al corazón.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
A cabrón, cabrón y medio.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Genio y figura hasta la sepultura.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
A la mula vieja, alivialé la reja.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
La libertad vale más que el oro
El que depende de otro come mal y cena peor.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Malo es cojear delante de un cojo.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Buena es la regla, si la regla es buena.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
A la mujer bigotuda, de lejos se le saluda.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
El rico nunca está satisfecho.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
La mentira puede correr un año, la verdad la alcanza en un día.
A tal amo tal criado.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Quien mucho duerme, poco vive.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.