Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Ingratos hacen recatados.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
La nieve presagia una buena cosecha.
Más honor que honores.
El que tenga tienda, que la atienda.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Hoy por mí, mañana por ti.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
El que tiene lengua a Roma va.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Según come el mulo, así caga el culo.
Lo que barato es hoy, puede ser caro mañana.
No hay mayor tontería que reñir.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Gallo fino no extraña gallinero.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
El que porfía mata venado.
Todo va a parar al dedo malo.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Rectificar es de sabios.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Por la plata baila el mono.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
La calle es camino de todas partes.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Habla directamente al corazón.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías