Del viejo el consejo.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Remienda paño y pasarás año.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
El amor entiende todos los idiomas
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Donde hay pelito, no hay delito
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
A diente cogen la liebre.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Más vale un hoy que diez mañanas.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Zapato de ramplón de larga duración Zapato de tres, del primero que llegue es.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Darle a uno mala espina.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
Las boñigas de los caballos no son higos
Hacerse el sueco.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Cada hombre deja sus huellas.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Dinero guardado, barco amarrado.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.