No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
El que rompe viejo, paga nuevo.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
El que del campo viene, cenar quiere.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
A barbas honradas, honras colmadas.
El que no te conozca, que te compre.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
El que pega primero pega dos veces.
Viejo es Pedro para cabrero.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
Caro compró el que rogó.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
El otoño de lo bello, es bello.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
Es pan comido.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Estar armado hasta los dientes
Perfecto solo Dios.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
La lengua unta y el diente pincha
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
El que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
A rocín viejo, cabezada nueva.
De diestro a diestro, el más presto.
Qué te crees la última chupada del Mango!
A buen bocado, buen grito.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Hijos casados, duelos doblados.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.