Arca abierta al ladrón espera.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
La leña cuando más seca más arde.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Date prisa, pero no corras.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Borrego recién pelado, no lo lleves al mercado.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Con el tiempo y la payeta, maduran los nísperous.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Lo barato, sale caro.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Gato maullador, poco cazador.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Escucha el silencio... que habla.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
A buen amigo buen abrigo.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Al maestro, cuchillada presto.
Cuando te den la vaquilla, acude con la soguilla.
Menos correr y más hacer.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Vive como un caballero, y moriras como un señor.
Solo como Adán en el día de la madre
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
La mano perezosa, pobre es.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.