Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Gran mal padece quien amores atiende.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Mucho gana quien no Juega.
El que no es agradecido, no es bien nacido.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Casa sin moradores, nido de ratones.
A fullería, cordobesías.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
La peor vejez es la del espíritu.
A perro viejo no cuz cuz.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Más vale media mierda que mierda entera.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Carne puta no envejece.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
A gato viejo, rata tierna.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Confesión obligada, no vale nada.
El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
Favorecer, es por norma perder.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
El último mono es el que se ahoga.
Al amigo con su vicio.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
Sin un duro, no ha futuro.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.