A buena confesión, mala penitencia.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
El mal llama al mal.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
La guerra mil males engendra.
O todos moros o todos cristianos.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
De refrán y afán pocos se librarán.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
A la fuerza ahorcan.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
La necesidad tiene cara de hereje.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
A mal Cristo, mucha sangre.
Está como abeja de piedra.
El mal para quien lo fuere a buscar.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
La fortuna es madrina de los necios.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
En buena casa, mal inquilino.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.