La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
El gandul es un cadáver con apetito.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.
Lo que no está prohibido está permitido.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Cara de beato y uñas de gato.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Hijos y mujer añaden menester.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Más verga que el Trica programando.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
La respuesta correcta es la C. (Ante un examen y cuando no tienes ni idea de la cuestión, al libre albedrio).
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Culo sentado, hace mal mandando.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Tripa vacía, suena pronto.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Riqueza vieja es la nobleza.
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
A quien mucho tiene, más le viene.
La hacienda, el dueño la atienda.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
A la ocasión la pintan calva.