Volverse humo.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Es más barata la cena, que se come en casa ajena.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Hoy por mí, mañana por ti.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
El que nació para estropajo, no sale del fregadero.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Abrojos, abren ojos.
La necesidad hace maestros.
Come santos, caga diablos.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
A cautela, cautela y media.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
La condición del tordo, la cara delgada y el culo gordo.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Campo bien regado, campo preñado.
Al músico viejo le queda el compás.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Cada palito tiene su humito.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
La necesidad carece de ley.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.