Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
Espéjate para que veas cómo eres.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Leer entre renglones.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Más claro, agua.
El que calla, no dice nada.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
De ninguno seas muy compañero.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
A cada necio agrada su porrada.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Al loco y al toro, dale corro.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Buen comedor, buen dormidor.
Madre dispuesta, hija vaga.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Visitas, pocas y corticas.
Lo tragado es lo seguro.
Tres estornudos, resfriado seguro.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
A gran culpa, suave comprensión.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Mucho sabe quien callar sabe.
Abre la boca que te va la sopa.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Cada uno en su casa es rey.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Conócete a ti mismo.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Contra gustos, no hay disgustos.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.