Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Cerco de luna, agua segura.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Agrada y te agradarán.
Gana ahora que eres nuevo, para que puedas gastar de viejo.
Voz del pueblo, voz de Dios.
La manda del bueno no es de perder.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
No hay mejor condimento que el hambre.
Zapatero a tus zapatos.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Callemos, que el sordo escucha.
Dar limosna no aligera la bolsa
Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Lo imposible, en vano se pide.
La necesidad carece de ley.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Ponerse la tapa en la cabeza
Buen pedidor, mal dador.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.