Dar palos de ciego.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
A los locos se les da la razón.
No es posible defenderse del aburrimiento
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Hay quien no ve su camino.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Come para vivir y bebe para comer.
Ladran, pues cabalgo.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Quien te adula, te traiciona.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Volver a inventar la rueda.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Cuando masques, no chasques.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
El vino en jarro cura el catarro.
Abril, lluvias mil.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
El que bebe alante, bebe agua limpia.
Una uva a ratitos, abre el apetito.