¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
Redondear la arepa.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
No se debe escupir al cielo.
Elige tu compañía antes de sentarte.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
El que se convida, fácil es de hartar.
Le dijo la sartén al cazo.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Buscarle la quinta pata al gato.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Ya que la casa se quema, vamos a calentarnos.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Beso, queso y vino espeso.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
De solo aire no vive nadie.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Que dulce queda la mano al que da.
Perro que ladra, guarda la casa.
El buen vinagre del buen vino sale.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Te voy a dar más cera que la que arde.
El corazón no sabe mentir
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Tapados como el burro de la noria.
Favor con favor se paga
Tanto le alabas que nunca acabas.
No tienes dedos para el piano
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.