Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Bien está el pájaro en su nido.
Padecer cochura por hermosura.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Ladran, pues cabalgo.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Bebido el vino, perdido el tino.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
A gallo viejo gallina joven.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
El que escucha su mal oye.
Hacer la plancha.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Mano de santo cura como por encanto.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Caer para levantarse, no es caer.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Palabras sin obras, barato se venden.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Para el catarro el jarro, y si no se quita, la botellita.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Baila más que un trompo.
Al rebuznar se verá quien no es león
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Quien hace, aplace.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.