Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
La naturaleza proveerá.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Quien siembra, siega.
El que parte y reparte toca la mejor parte
De tal árbol tal astilla.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
O todos moros o todos cristianos.
El hombre pone y la mujer dispone.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Plata en mano, culo en tierra.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Cada medalla tiene dos caras.
Todos los caminos conducen a roma.
La labranza no tiene acabanza.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Dar antes que amagar.
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Si haces planes para un año, planta arroz. Si haces planes para diez años, planta árboles. Si haces planes proyectando una vida entera, educa a las personas.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
Ojo por ojo y diente por diente.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Un clavo saca a otro clavo.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.