Teta de noviciado.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Lo que es bueno para el bazo, no lo es para el espinazo.
Al acebuche no hay quien le luche.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
De noche madrugan los arrieros.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Presto rico, presto pobre.
A cada necio agrada su porrada.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
Más matan cenas que guerras.
Me dejó como la guayabera.
Esperanza que consuela, que no muera.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
El haragán es el hermano del mendigo.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
El que se acuesta con perros, amanece con pulgas.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
No solo de pan vive el hombre.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Comer de su propio cocinado.
Hace más la raposa que la curiosa.
Agua cocida, sabe mal pero alarga la vida.