Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
A grandes males, grandes enfermos.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Propagación mear no espuma.
El amor habla incluso con los labios cerrados
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
Lo poco, nunca dio mucho.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Para que quiere cama el que no duerme.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
No des consejo a quien no te lo pide.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Una cosa es ser tambor y otra cosa es ser tamborilero.
Bien cantas, pero mal entonas.
Palabras melosas, siempre engañosas.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Quien te adula, te traiciona.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
No se hablar, y me mandas predicar.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Lo que no se empieza no se acaba.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Boca con duelo, no dice bueno.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.