El interés es más fuerte que el amor.
Un aumento de caudal nunca viene mal.
Amar a todos, confiar en nadie.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
En buena casa, mal inquilino.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Lo que se da no se quita.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Mucho tocado y poco lixo.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
A buen hambre, no hace falta condimento.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Más vale bueno que mucho.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Berzas en enero, saben como carnero.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Boca con boca se desboca.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Los pensamientos no pagan peaje
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Hay que dar el todo por el todo.
Más caro es lo dado que lo comprado.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Confesión obligada, no vale nada.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
El que más hace, menos alcanza.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
La zagala y el garzón, para en uno son.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Mear sin peer, rara vez.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
El amor es una hierba espontánea