Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Quien se casa, casa quiere.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Hijo de gato caza ratón.
Maestro de atar escobas.
Más caro es lo dado que lo comprado.
A misa temprano nunca va el amo.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
El amor todo lo vence.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
La monotonía genera aburrimiento
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Casa sin moradores, nido de ratones.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Lo que es igual, no es trampa.
A mucho vino, poco tino.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
Mal ayuna el que mal come.
Quien bien ata, bien desata.
Agárreme, que llevo prisa.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
A fullero, fullero y medio.
A chico mal, gran trapo.
Remo corto, barca pequeña.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Dos capitanes hunden el barco.
Hasta ajustar, regatear.
Arriba canas y abajo ganas.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.