Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Dar carne al lobo.
El hambre arroja al lobo al bosque.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Mejor precavido, que arrepentido.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Si trabajando se consiguiera plata, todos los pobres serían ricos.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Hay de todo en la viña del Señor.
Para creer hay que querer creer
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Mujer refranes, muller puñetera.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Buena es la costumbre en el bien.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
La pisada del amo, el mejor abono.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
El hambre es la buena, no la comida.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
La admiración alaba, el amor es mudo
Abril llovedero, llena el granero.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Palabra de boca, piedra de honda.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Amor de casada no vale nada.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
No comerá mucho quien come mucho.
Nadie da sino lo que tiene.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
De petaca ajena, la mano se llena.
Nunca falta Dios a los pobres.