Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
A flores nuevas, afeite perdido.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Por el color se vende el paño.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Del ahorro viene la posesión.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
El otoño de lo bello, es bello.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Palabra de boca, piedra de honda.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Lo escaso es siempre lo más bello.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Querer es poder.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Fruta desabrida, no es apetecida.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
La ocasión llega, llama y no espera.
Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Dar gusto da gusto.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Al saber lo llaman suerte.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.