Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Peor es estar sin amigos que rodeado de enemigos.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
En el pecado se lleva la penitencia.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
Al que feo ama, bonita le parece.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
La mentira nunca muere de vieja.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
El amor destierra la vergüenza.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Que dulce queda la mano al que da.
No hay don sin din.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Las buenas labores honran a los labradores.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Ni por salvar la vida es licita la mentira.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
El mal trago pasarlo pronto.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
A la vejez, viruelas.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Alábate pato que mañana te mato.
Mal oledor, mal catador.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Vino sacado hay que gastarlo.